Ciclo menstrual y estado de ánimo: Una guía para que no te pierdas en tus emociones

Hay algunos días que no te aguantas ni tú

Te comen los demonios cada vez que alguien te pregunta si tienes la regla después de haberle enseñado los dientes. Lo peor es que tu misma acabas sintiéndote mal con la situación pero no puedes controlarlo. Ni puedes ni debes, porque esa eres tu.

Todas las hormonas, las atribuidas a lo masculino, a lo femenino o las hormonas del estrés entre otras muchas, absolutamente todas generan diferentes estados de ánimo. Eso es un hecho.

Y esos estados de ánimo tienen que ver muchas veces con la función de las propias hormonas que viajan por nuestro riego sanguíneo. Por ejemplo, las hormonas del estrés te van a poner en situación de lucha o huida y la testosterona suele despertar nuestra agresividad.

Resulta que las mujeres tenemos ciclos que duran aproximadamente veintiocho días. En las cuales se forman auténticos cócteles hormonales con los que tenemos que lidiar.  Y aunque las cosas van cambiando, los cambios de humor parece que siguen siendo uno de los sambenitos preferidos de algunos a la hora de menospreciar el carácter femenino.

Eso es la ciclicidad femenina. Algo que durante siglos ha estado escondido debajo de la alfombra (preguntadle al patriarcado por qué le molesta tanto todo lo que no es lineal y ascendente) y que cuando lo usas a tu favor te abre un mundo nuevo de posibilidades. Porque no es que estés mal de la cabeza ni que hagas cosas raras, es que te han escondido el libro de instrucciones y no te lo han dicho.

Antes de darte mi versión condensada y enfocada en la gestión hormonal, te quiero recomendar a dos mujeres de cuya mano descubrí el mundo de la ciclicidad. Una es Erika Irusta, en cuyo blog te puedes perder como en un bosque encantado y aprender muchísimo de ti misma. Otra es  Lily Yuste, más enfocada en sacar rendimiento de esa ciclicidad y hacernos dueñas de nuestro tiempo.

Las cuatro fases del ciclo hormonal femenino

El ciclo menstrual tiene cuatro fases, cada una de ellas gobernada por un coctel hormonal diferente y que nos lleva a estados de ánimo distintos que tenemos que entender para que no nos domine.

Fase folicular: Una bella máquina

El sangrado terminó hace unos días, los calambres cesaron, tu energía ha vuelto y andas como un toro en chiqueros.

Hormonalmente tus estrógenos van subiendo y te sientes estupendamente: centrada, organizada y determinada. Eres capaz de rendir por tres y haces cosas sin parar. Encuentras solución a los problemas que llevan días o semanas atascados. Todo va genial.

Emocionalmente todo te resbala.Estás en tu momento más racional y no tienes tiempo para ñoñerías.

Mi único consejo es que pongas una hora limite a tu rendimiento desenfrenado para que después no te pase factura. Que tendemos a pasarnos de la raya.

Ovulación: La madre ubícua

La hormona luteinizante entra en juego. El flujo vaginal parece un moquillo pegajoso y básicamente entramos en celo.

Sé que suena mal, pero es así. Los seres vivos de este planeta estamos programados para procrear y dejar descendencia y eso se hace muy notorio cuando nuestros cuerpos están preparados para la concepción, que es durante la ovulación. Nuestros instintos se suelen ver velados por comportamientos más elaborados y complejos, pero en esencia es lo mismo.

A nivel emocional estamos abiertas, receptivas, desinhibidas, empáticas y un poco descentradas. Hablaremos con todo el mundo, estaremos en todas partes a la vez y nos descuidaremos mucho a nosotras mismas.

Es una fase muy interesante para ponerte en la piel del otro. Si eres una persona tímida es tu mejor oportunidad para salir del cascarón y aprovechar para hacer contactos sociales, ver a tus amigos o acudir a citas o entrevistas que suelas posponer. Si además tu trabajo implica tratar con público puede que veas algunas cosas que antes no veías incluso puede que vendas más.   En lo privado, las relaciones sexuales mejoran notablemente.

Consejo: si te desmadras de más, busca algún momento para reagruparte y centrarte de nuevo.

Fase Premenstrual: La bruja en la cabaña

De repente un día dejas de ser una persona encantadora, estás cansada y le has pegado dos ladridos a alguien. Empieza la fiesta premenstrual.

¿Qué pasa exactamente en esta fase para que parezca que perdamos la cabeza? Verás, tu cuerpo se ha pasado aproximadamente una semana intentando ser fecundado -física o espiritualmente, tanto da- y ahora se prepara para proteger y alimentar esa hipotética descendencia. La progesterona ha hecho su aparición y toda esa apertura y simpatía se convierte en un cierre absoluto. Como además llega de hoy para mañana, si no conoces sus efectos te suele dejar bastante descolocada y con una sensación de descontrol sobre tu emociones.

El hecho es que ese cierre físico y emocional está ahí a modo de protección. Protege a la posible descendencia pero también protege a la posible madre, que es capaz de ver agresiones hacia ella misma que antes no veía y que por tanto toleraba.  Recuerda que la ira y la agresividad son emociones destinadas a poner límites ante las cosas que nos dañan.  Si te has pasado las fases preovulatoria y ovulatoria sin cuidarte, la fase premenstrual te va a pasar factura en forma de malestar físico o de un humor de perros.

(Ahora también puedes entender mejor por qué a cada mujer embarazada le da por una neura diferente. Un embarazo es una fase premenstrual que dura nueve meses, en la que además se dan nuevos cocteles hormonales destinados a convertirnos en un soporte vital excelente y moldeable a voluntad)

Piensa esto: Todas las cosas que te molestan en esta etapa también te molestaban antes, pero lo dejabas pasar. Ahora ya no, y bien que haces. Así que confía en lo que te pide el cuerpo y dáselo. Si quieres hacer criba de cosas en casa, hazla. Si quieres perder de vista a determinada gente, posiblemente es el momento, si quieres simplificar cosas que te están molestando, adelante con ello.

Sin piedad, lo que hagas bien hecho estará. Es un buen momento para centrarte en ti misma y tus necesidades. Si eres una persona creativa, durante ese auto-recogimiento es posible que tengas muchísimas ideas nuevas. Ten papel y lápiz a mano por si acaso.

Un consejo: procura ser asertiva con la gente que te importa y llegar a soluciones pactadas antes de lanzarte a la yugular.

Fase menstrual: La iluminación cansada

Es posible que después de la fase premenstrual tengas una nueva subida de energía y optimismo antes del sangrado. La progesterona alcanzó su pico y luego va en caída. No hay nada que gestar así que el alimento que conservábamos en el útero no tiene razón de ser y hay que eliminarlo. Algunas mujeres lo viven como un momento de actividad frenética y mucha concentración.

En esta fase los niveles hormonales tienen poco que ver en el estado de ánimo. Por el contrario, una vez empieza el sangrado, el malestar físico sí puede hacer más mella.

Los dolores de regla pertenecen a los cólicos. Un cólico es un dolor intenso producido por contracciones fuertes dentro de vísceras huecas (intestinos, uréteres, colédoco, útero, esófago…) con el fin de expulsar algo, en este caso, un endometrio que ha perdido su función al no haber embarazo.

Cada persona lleva estos dolores de diferente manera. Una persona deportista seguramente sentirá menos dolor que otra que no tiene su cuerpo ejercitado o tiene mala circulación o el umbral de dolor muy bajo. (ojo, hablo de personas sin patologías)  En cualquier caso también es cierto que una vez conoces el por qué de ese dolor puedes llegar a relativizarlo mucho mas.

Es posible que no tengas ganas de nada. Tienes buena disposición para ver las cosas con perspectiva aunque el cansancio físico puede que te provoque una sensación de lucidez depresiva, no afectada por la euforia. Puede que llegues a conclusiones interesantes. Descansa. Dedícate un día o un par de días, si los tienes, para ti. Para meterte debajo de una manta o para tenderte en la hierba. Lo que sea.  Recupera fuerzas. Sal a caminar, el movimiento aliviará la tensión de tu piernas si tienes calambres.

Off the record: Si usas copa menstrual o compresas de tela y tienes plantas, aprovecha tu próximo flujo menstrual para abonar las plantas. Les aporta muchos nutrientes. De verdad de la buena.

Conócete

Cada mujer es diferente. Algunas tendrán cada uno de esos ciclos durante una semana exacta y otras tendrán unas fases de tres días y otras fases de quince. Aquí entra en juego tu propia auto-observación y las conclusiones que saques al respecto.

Hay un proverbio chino que dice que el que conquista a los demás es poderoso, pero quien se conquista a si mismo es invencible. El ser consciente de estos cambios, el hecho de aceptarlos como son, te hace dueña de tus actos y de tus emociones y te permiten ir por delante de las situaciones que se te puedan presentar.

Espero que disfrutes de una nueva visión de ti misma, y que me lo cuentes en los comentarios.

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